En un mundo donde los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes, con fenómenos naturales más frecuentes e intensos, 195 países, incluida Argentina, se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero mediante el Acuerdo de París. La transición energética, definida como el paso de fuentes fósiles como el petróleo a energías renovables y limpias, se ha convertido en una prioridad global. ¿Cómo se posiciona Argentina en este escenario?

En los últimos 5 años, la energía solar pasó de 20 MW en 2020 a más de 1.200 MW en 2024.

 

A nivel global, la matriz energética mantiene una dependencia del 79% de combustibles fósiles según la Agencia Internacional de Energía (AIE). China, Estados Unidos e India concentran el 50% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, mientras que naciones como Costa Rica y Uruguay emergen como referentes regionales al superar el 50% de generación con fuentes renovables en sus matrices eléctricas.

 

América Latina: realidades contrastantes en transición energética

La matriz energética latinoamericana presenta marcadas diferencias. Mientras Brasil se destaca en energía eólica y biomasa, y Paraguay lidera globalmente con el 99% de generación eléctrica renovable, persisten economías dependientes de hidrocarburos como Venezuela y México.

 

Paraguay: el poder hidroeléctrico como modelo

La matriz paraguaya se sustenta casi en su totalidad en energías renovables, con la hidroelectricidad como pilar fundamental. Las represas de Itaipú (compartida con Brasil) y Yacyretá (con Argentina) son la base de este éxito: solo Itaipú aportó el 76% del consumo eléctrico nacional en 2023, según la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).

Las obras de maquinización del brazo Aña Cuá permitiran sumar tres turbinas adicionales que aumentarán en un 10% la generación de energía de Yacyretá

 

Argentina: avances significativos, pero con un largo camino por recorrer La matriz energética Argentina aún se sustenta mayoritariamente en combustibles fósiles, con el gas natural (55%) y el petróleo (32%) como principales componentes según datos del Ministerio de Energía (2023). Sin embargo, las renovables han ganado espacio progresivamente, representando actualmente alrededor del 15% de la generación eléctrica, impulsadas por proyectos solares y eólicos del programa RenovAr. La meta establecida en 2015 apunta a alcanzar el 20% para 2025. 

Pese al excepcional potencial en energía solar de la Puna y eólico de la Patagonia, la transición energética enfrenta limitaciones: la infraestructura existente y los niveles de inversión resultan aún insuficientes para acelerar el cambio hacia una matriz más limpia y diversificada.

 

Argentina: el despliegue solar gana escala con proyectos emblemáticos

La energía solar consolida su crecimiento en Argentina con proyectos estratégicos que marcan hitos a nivel regional. En Jujuy, Cauchari Solar se erige como el parque más grande de Latinoamérica -y el más alto del mundo- con 300 MW de capacidad. Sus más de un millón de paneles abastecen al 70% del consumo residencial de una provincia de 800.000 habitantes. Misiones, por su parte, emerge como caso paradigmático: con el 20% de su matriz proveniente de renovables -superando la media nacional- acaba de inaugurar el Parque Solar Oberá, el más grande del NEA, que provee energía a 5.000 familias.

Oberá es el parque solar más grande del del NEA 

Completa este panorama el Parque Solar Zonda de YPF Luz en San Juan, con 100 MW de capacidad que abastecen a 88.000 hogares. Su tecnología de paneles bifaciales y un factor de capacidad del 36% le permiten evitar anualmente 110.000 toneladas de CO₂. El salto es contundente: de apenas 20 MW en 2020, la solar alcanza hoy los 1.200 MW según CAMMESA. Sin embargo, este crecimiento exponencial aún representa menos del 3% de la matriz eléctrica nacional, evidenciando el vasto potencial por explotar.

 

Debates y desafíos: la encrucijada energética argentina

El crecimiento de las renovables en Argentina plantea dilemas estratégicos: ¿cómo conciliar la transición con la actual dependencia del gas? ¿Qué equilibrio debe existir entre la inversión estatal y privada? Para María Eugenia Di Paola del PNUD, «la transición exige políticas de Estado con visión a largo plazo y mayor inversión en infraestructura». La tensión entre el desarrollo de Vaca Muerta y los compromisos climáticos profundiza esta controversia. Si bien Argentina ha avanzado significativamente hacia una matriz más sostenible, el camino por recorrer sigue siendo complejo. La energía solar se consolida como pilar fundamental, aunque su expansión masiva dependerá de decisiones que prioricen simultáneamente la soberanía energética y el cumplimiento de los acuerdos climáticos. El debate central permanece abierto: ¿podrá el país articular su enorme potencial renovable con las urgencias económicas y ambientales del presente?

 

C. Sebastian Galarza
Arquitecto / Consultor en Urbanismo